MUERTE A PALOS A UNA BURRA EN TORREORGAZ
Los quintos del 92 serán recordados en Torreorgaz. Tres días después de la manifestación en Badajoz por la aparición de dos perros mutilados, Extremadura conoce un nuevo episodio de maltrato animal.
Los quintos del 92 serán recordados en Torreorgaz. Tres días después de la manifestación en Badajoz por la aparición de dos perros mutilados, Extremadura conoce un nuevo episodio de maltrato animal.
Ocurrió en Torreorgaz (1.700 habitantes, a 15 kilómetros de Cáceres) durante la madrugada del jueves al viernes, y el asunto ya ha involucrado a la Fiscalía de Menores y al Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil). Ayer, una pareja de agentes pasó casi toda la mañana con el todoterreno aparcado a la puerta del Ayuntamiento. Dentro, desde las doce y media hasta las dos de la tarde, se celebró una reunión en la que hubo caras tristes.
En ese encuentro estaban la alcaldesa y los padres de un grupo de quintos del 92, que este año cumplen los 17 y están de fiesta. La tradición establece que en el puente de diciembre, los jóvenes corten de una finca cercana una encina que quemarán el día de Nochebuena. Pero antes, desde octubre, salen los fines de semana por la noche y hacen alguna que otra gamberrada. Hubo una época en que los quintos se dedicaban a cantar por el pueblo, pero hace ya tiempo que las costumbres cambiaron. Lo normal en los últimos años es que roben alguna gallina, o se hagan con una de esas cortinas que en muchos pueblos se colocan en la calle, antes de la puerta, o que se apoderen de alguna maceta. Como remate de la noche, esos 'trofeos' suelen aparecer en el mismo sitio: la parada de autobuses.
Pero el viernes, bajo esa marquesina apareció una burra herida. Sobre las siete de la mañana, un vecino que vio al animal avisó al dueño, que se acercó hasta el lugar y lo encontró moribundo. Sangraba por la boca y por la vulva. El propietario avisó a la Guardia Civil, la burra fue trasladada a una nave municipal y ayer, el Ayuntamiento pagó a la empresa Tragsa los 195 euros de tasas para que la trasladaran hasta una incineradora, lejos del municipio.
A las pocas horas del suceso, los jóvenes implicados -son doce, porque tres quintos del 92 se quedaron en casa esa noche- salieron del colegio «por voluntad propia y no porque los sacara la Guardia Civil», según matizó ayer la alcaldesa, ante la trascendencia que estaba tomando el asunto. Ayer, algunos de ellos participaron, junto a sus padres, en la reunión en el Ayuntamiento. Al acabar, y ante la presencia de medios de comunicación a las puertas del Consistorio, los padres optaron por abandonar el edificio por un acceso secundario. La que habló fue Concepción Polo, alcaldesa socialista de Torreorgaz. Algo nerviosa, lo primero que hizo fue leer el comunicado de prensa que acababan de elaborar.


