lunes, 11 de enero de 2010

OSOS EN CHINA

GRANJAS DE BILIS
(el drama de los osos en China)

Una de las más preciadas medicinas de la medicina tradicional china es la bilis de oso, que curaría desde la impotencia sexual hasta el cáncer o las enfermedades hepáticas. Sin embargo, a los osos se les extrae la bilis desde su cuerpo, y para ello son confinados y encarcelados en granjas, donde permanecen años encerrados en pequeñas jaulas, recibiendo un cruel tratamiento y en condiciones sanitarias ínfimas... todo para vender una cuota de bilis que ha de satisfacer el mercado internacional.

Los osos han sido perseguidos y muertos para extraer sus vesículas biliares desde hace más de 1000 años, pero es sólo en los últimos 20 años que algunos países de Asia (China, Corea y Vietnam) han comenzando a adoptar el sistema de granjas biliares, apoyados por los gobiernos de estos países. Los osos son los únicos mamíferos que producen grandes cantidades de ácido biliar (ácido ursodesoxicólico), que viene siendo usado en la medicina tradicional china desde hace más de 3.000 años. De las 8 especies de osos que existen, todas excepto el panda gigante han visto sus ejemplares reducidos a causa del comercio de la bilis. El oso Negro Asiático ha sido el más afectado por este cruel comercio. Se le conoce popularmente como "oso luna" por una mancha característica de color claro en el pecho, que asemeja una luna en cuarto creciente. Este ejemplar está protegido por el CITES (Convention on International Trade in Endangered Species) como un un ejemplar en estado crítico.
En el año 1993 se develó al mundo el horror de las granjas de bilis de oso en China. Jill Robinson, una trabajadora de la IFAW (International Fund for Animal Welfare) visitó las granjas de bilis en la provincia de Guandong (China) y vivió lo peor de su vida:
"Mientras el granjero y su esposa nos mostraban cómo preparaban la bilis, me alejé del grupo, me adentré en una habitación y bajé unas escaleras. Mientras mis ojos se acostumbraban a la oscuridad, parecía que comenzaba a vivir una historia de horror. Filas y filas de pequeñas jaulas con osos vivos, prisioneros, casi inmóviles (como supe luego, algunos más de 13 años cautivos allí). Como víctimas de una tortura medieval, los animales estaban enfermos, con heridas infectadas por los catéteres metálicos insertados en sus estómagos e hígados... No podía creer lo que veía, cuando sentí un suave toque en mi hombro: me volví a mirar, y veo una hembra de oso luna estirando su pata a través de los barrotes de la jaula. Sin pensarlo, tomé su mano mientras miraba sus tristes y oscuros ojos, prometiéndole que algún día volvería para liberarla."
Así comenzó la historia de Jill y de la Animals Asia Foundation (AAF), que comenzaron el lobby para desincentivar la ayuda gubernamental a las granjas de bilis, y para educar a las personas que existen alternativas naturales para reemplazar la bilis de oso en las recetas y prescripciones de la medicina china tradicional. Desde el año 2000, AAF ha liberado a 218 osos luna en un refugio propio creado para tales fines.

MAS INFORMACION:
http://ecosofia.org/2007/01/granjas_bilis_drama_osos_china.html

miércoles, 6 de enero de 2010

FOTOS


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HOSPITAL SILVESTRE

UN HOSPITAL PECULIAR

Sobre la ruta que une Puerto Iguazú con el parque nacional que alberga las cataratas se encuentra un hospital muy singular. Entre senderos y pasarelas rodeadas de vegetación color verde intenso, un grupo de "enfermeros" atienden a los integrantes de la fauna autóctona de la selva misionera.

Junto al Parque Nacional Iguazú, sobre la ruta nacional N° 12, funciona el Centro Güirá Oga, donde un equipo de 14 especialistas en rescate, rehabilitación y recría ya atendió a unos 5000 animales. Muchos de ellos están en riesgo de extinción, como el macuco, una perdiz gigante amenazada por la caza, incluida aquella para subsistir en los alrededores, o el loro vinoso, que se atesora como mascota.
"El centro viene a cubrir en el país un importante espacio en el estudio y la conservación de especies ligadas al último remanente significativo de la selva paranaense en el mundo. Desde su creación, se atendió a más de 5000 animales", explicó el licenciado Adrián Giachino, director de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara e integrante del Centro de Estudios Biomédicos, Biotecnológicos, Ambientales y Diagnósticos de la Universidad Maimónides.
Las 19 hectáreas de selva conservada que ocupa el centro son aprovechadas al máximo y, en parte, facilitan bastante el proceso de recuperación, rehabilitación y reintroducción de las especies silvestres, que van desde mariposas hasta yacarés o monos carayá. "El diagnóstico rápido y el tratamiento de un ejemplar de una especie en peligro de extinción ayudan no sólo a salvar su vida, sino también a favorecer la subsistencia de toda esa especie", agregó Giachino.
El hospital tiene las instalaciones necesarias para atender a los animales lastimados o decomisados del tráfico ilegal. En la nursery , guardias de biólogos y veterinarios controlan a los recién nacidos rechazados por sus padres, enfermos o lastimados en las incubadoras y los pequeños cubiles a modo de camas de internación.
El quirófano está equipado para evitar trasladar a los animales. Se hacen cirugías de baja y alta complejidad, programadas o de urgencia, con o sin anestesia, además del consultorio para exámenes de rutina, curaciones, cirugías reconstructivas, ecografías u obtención de semen.
El lugar es un paisaje protegido y está coadministrado por la Fundación Azara y el Ministerio de Ecología, Recursos Naturales Renovables y Turismo de Misiones, lo que permite que allí funcione un proyecto de investigación y de conservación de la fauna local. Eso se aprecia en una visita. Setecientos metros adentro de la selva, los senderos de tierra y las pasarelas de madera revelan unas 40 especies centenarias de vegetación autóctona, con árboles de hasta 30 metros de alto.
Por esa frondosa vegetación revolotean muchas de las 50 especies de mariposas que habitan en la zona y más de las 150 aves que eligen el centro para construir sus nidos, como el halcón montés chico, el urutaú o el cacique lomo rojo. Pero no todos los "pacientes" vuelven a su hábitat. Los 120 huéspedes permanentes no lograrían sobrevivir libres.
Es el caso de aves baleadas o golpeadas en las alas, un tucán al que le cortaron las patas con una motosierra en un desmonte o venados y gatos silvestres atropellados al cruzar la ruta, que serían presa fácil sin poder cazar para subsistir. Se los puede ver al caminar por una pasarela elevada que pasa frente a recintos al aire libre que recrean el hábitat natural de esa fauna misionera. En una estación rodeada por un arroyo con una cascada conviven monos carayá, venados, carpinchos y yacarés. En el área de nutrición se ve de cerca cómo se prepara el alimento para cada huésped.
Las instalaciones, amigables con la naturaleza, se construyeron en los espacios libres que fue dejando la caída de los árboles después de una tormenta; la red eléctrica semisubterránea evita el tendido aéreo y el desmalezamiento.
Si se visita la zona por turismo, Giachino recomendó: no comprar cuadritos con mariposas, no llevarse orquídeas ni comprarlas en los puestos que las ofrecen cerca de la ruta ni aceptar o comprar animales. "Esto ayuda a no fomentar el tráfico de flora y fauna -dijo-. La selva aún posee muchos recursos naturales, que se van destruyendo antes de descubrirlos."

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